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jueves, 25 de junio de 2015

EL MITO DE CRISTINA KIRCHNER COMO MALA ELECTORA DE CANDIDATOS


- Yo soy kirchnerista pero la fórmula Scioli Zannini no me convence.

- Bueno, pero Cristina es la conductora y tenemos que apoyarla. Habrá tenido sus razones para tomar esa decisión.

- No sé, acordate que ya la pifió otras veces. Por ejemplo con Cobos, con Boudou, con Insaurralde.


Palabras más, palabras menos, este diálogo se ha repetido entre militantes y simpatizantes del kirchnerismo en los últimos días. El objetivo de esta nota no es determinar si Scioli Zannini es una buena fórmula, si son ellos los mejores candidatos que podía tener el Frente para la Victoria, sino desterrar el mito que pretende mostrar a Cristina Kirchner como una conductora que se equivoca al confeccionar las listas de candidatos.

Antes de entrar en el análisis puntual de los nombres que más se le cuestionan, repasemos un concepto global: si las listas de diputados de 2011 y 2013 no hubiesen estado tan bien hechas, luego de la victoria de Massa en las últimas elecciones legislativas las cosas habrían sido diferentes.

Pensemos por un momento qué habría sucedido si unos veinte, quince, diez, o aunque sea cinco diputados del Frente para la Victoria se hubiesen pasado al Frente Renovador. Además de romper el quórum con el que cuenta el oficialismo en la cámara y complicar así la sanción de leyes importantísimas que se aprobaron en el último período, el efecto político habría sido enorme. Tal vez no estaríamos hablando hoy de un Massa sin chances ni de un oficialismo que se encamina probablemente al triunfo en diciembre.

Pero no sucedió. Porque la lapicera de Cristina es mucho más certera de lo que plantea el mito que aquí analizamos. Por el contrario, a excepción de Facundo Moyano (que había formado parte de las listas en 2011 y encaró un zigzagueante camino hacia el Frente Renovador), todos los diputados electos por el Frente para la Victoria se mantuvieron firmes, primero ante el cimbronazo electoral que representó la victoria de Massa en la provincia de Buenos Aires, y luego ante las embestidas mediáticas que presionaban y auguraban los famosos "garrochazos" que jamás llegaron. Así y todo, Moyano acompañó algunos proyectos del oficialismo, a veces dando quórum, otras incluso con votos favorables.

Cobos, Boudou, Insaurralde


Vayamos, ahora sí, a los casos que más se le señalan a la Presidenta como ejemplos que presuntamente demuestran su poca pericia a la hora de designar candidatos. El impulsor de Cobos como vice fue Néstor, así que pasemos directamente a los otros dos.

Boudou fue un gran acierto de Cristina por varias la razones. La primera, más evidente y menos mencionada es que, con todos los problemas de salud que sufrió ella durante su mandato, habría sido realmente complicado contar con un vicepresidente que no fuese totalmente leal. Cristina eligió a Boudou, entre otras razones, por su lealtad. Basta repasar las operaciones, internaciones y largas convalecencias que debió atravesar la Presidenta para imaginarse los dolores de cabeza que habríamos tenido con un vice menos comprometido. Se debe recordar también que, en su primera presidencia, debió cancelar un viaje para no dejar la presidencia en manos de Cobos.

Se dice que Boudou desprestigia al gobierno por los procesos judiciales en su contra. Esos procesos son el precio que paga Boudou por sus virtudes y aciertos, precisamente por los méritos que lo llevaron a la vicepresidencia. Boudou fue el ideólogo de la recuperación de los fondos de la ANSES, lo cual significó un golpe durísimo a los negociados de las AFJP, en los cuales participaban y sacaban tajada buena parte de los grupos económicos que conforman el poder real y perdurable en Argentina.

Esos fondos de la ANSES permiten, además, llevar adelante políticas como la inclusión previsional más alta del continente, la actualización automática de los haberes jubilatorios, la Asignación Universal por Hijo y el plan PROCREAR, políticas elogiadas por toda la oposición que en su momento se opuso a la ley que desbarató el régimen de las AFJP.

El caso Ciccone, en el cual está procesado Boudou, encierra además otra de las acciones del actual vicepresidente que el poder no perdona. En los años 70, Clarín aprovechó su complicidad con la dictadura para comenzar a fabricar papel de diario, lo cual le dio una posición ventajosa de la que abusó para convertirse en el matutino líder. Muchos años más tarde, cuando el multimedios había enhebrado cuidadosamente sus movidas para comenzar a imprimir papel moneda, se encontró con que al frente del Ministerio de Economía no estaba Martínez de Hoz sino Boudou.

La ofensiva mediática y judicial contra Boudou obedece, finalmente, a que era para el kirchnerismo el sucesor ideal en la presidencia: sin chances de reelección en 2019, habría significado el regreso seguro de Cristina a la presidencia para ese año en caso de que los planetas siguieran alineándosele al Frente para la Victoria para entonces.

En cuanto a las acusaciones concretas que pesan sobre Boudou en la causa, si en su accionar para impedir que Clarín se quedara con la impresión de papel moneda cometió algún delito -cosa que por el momento no han podido probar- creo personalmente que fue con la anuencia de Néstor y Cristina Kirchner. Así que la figura del Boudou maldito, el Boudou que desprestigia, no es más que la contracara que construyó la oposición política y mediática a partir del Boudou leal e impulsor de importantes transformaciones.

El tema Insaurralde, para cerrar, también ha sido desvirtuado. Se hizo mucho hincapié en sus apariciones televisivas, en la utilización política de hechos de su vida privada. Y, por supuesto, de sus coqueteos con el massismo. Que los tuvo, sí, como tantos otros. Sin embargo, se suele olvidar que mientras fue diputado votó en la cámara todas las iniciativas del oficialismo, aun las más atacadas por los medios dominantes (ley de abastecimiento, reforma judicial, pago soberano, etc.).

Una vez que hubo regresado a la intendencia de Lomas de Zamora, continuó dentro del Frente para la Victoria, e incluso resignó sus aspiraciones de presentarse como candidato a gobernador para postularse a un nuevo mandato como jefe comunal. De esta manera, aceptó el "baño de humildad" y cumplió con lo que le requería la conducción, a diferencia de algún otro dirigente que, en los papeles, aparecía como más respetuoso de las decisiones de la Presidenta.

domingo, 3 de mayo de 2015

POR QUÉ ES MENTIRA QUE LOS FONDOS DE ANSES SEAN "LA PLATA DE LOS JUBILADOS"



El latiguillo de "la plata de los jubilados" es una de las típicas frases que, producto de la ignorancia inducida, vuelven una y otra vez en boca de ciudadanos que -con distintos grados de buena fe- encuentran un argumento para demostrar el presunto despilfarro del Gobierno en perjuicio de un sector que ha estado históricamente entre los más postergados. 


El concepto es el siguiente: "ANSES dispone de dinero suficiente como para que los jubilados cobren mejor, pero lo utiliza para otras cosas". Hay una primera respuesta a esto: el haber jubilatorio aumentó en estos últimos años más que cualquier índice de precios, oficial o privado. Aumentó incluso más que los salarios de los trabajadores activos. Además, se incorporaron al sistema 3,5 millones de nuevos jubilados que comenzaron a cobrar, llegando del 66% de cobertura previsional en 2003 a casi el 100% en la actualidad. 


Aun así, la acusación podría ser cierta. Por eso es necesario desmontar esa falacia y explicar cómo son realmente las cosas. Esta aclaración debe darse en dos niveles porque, para complicar todavía más el asunto, el cuestionamiento se divide en dos partes: una que es incorrecta y la otra que, además de ser incorrecta, es mentira. 


Las mentiras 


Comencemos por las mentiras, aunque haya que repetir algo por enésima vez: ANSES no pone un solo centavo para el programa Fútbol Para Todos. Ninguno de los denunciantes seriales que abundan en la oposición partidaria, mediática y judicial pudo acercarse a demostrar siquiera remotamente este disparate, pero por obra y gracia del "miente que algo queda", muchos incautos lo siguen repitiendo. 


El otro presunto pecado, que no sería tan grave incluso para la mayoría de los opositores, es que ANSES paga las netbooks que distribuye el programa Conectar Igualdad entre alumnos y docentes de escuelas secundarias. Quizás hay una confusión porque ANSES integra el Comité Ejecutivo de Conectar Igualdad y aporta su estructura para entregar las netbooks, pero el dinero sale del Tesoro Nacional. 


Ingresos y egresos de ANSES 


La segunda parte de la acusación sobre la supuesta mala utilización de "la plata de los jubilados" merece un análisis más detallado, porque incluye una afirmación que es cierta: "ANSES paga la Asignación Universal por Hijo". El razonamiento que viene detrás, basado en el desconocimiento, es el siguiente: "En vez de utilizar los aportes que recibe de los trabajadores en actividad y las contribuciones patronales para pagar a los jubilados, ANSES les da otro destino". 


El error fundamental -y perdón por mencionar el punto más importante recién en el sexto párrafo- es creer que la totalidad de los ingresos de ANSES está compuesta por aportes previsionales y contribuciones patronales. No es así: solamente el 60% de los fondos de ANSES proviene de esos ítems. El resto sale de diversos impuestos como IVA, Ganancias, Combustible, Cigarrillos y otros. 


Del otro lado, tenemos que el 77% de las erogaciones de ANSES están destinadas a pagar jubilaciones. Es decir, si queremos volver a hablar de "la plata de los jubilados", ¡los pobres viejos están abajo 77 a 60! Paradójicamente, estaríamos en condiciones de afirmar que "le pagan a los jubilados con la plata de otros". Eso si aplicáramos la lógica apresurada y facilista del indignado crónico, que no es el caso. Afortunadamente.

domingo, 19 de abril de 2015

CLARÍN, LA NACIÓN Y LOS 40 MILLONES DE INDIGENTES


El 22 de marzo pasado Clarín publicó una nota con un título impactante: "Ocho millones de personas reciben algún tipo de plan social". Allí se puntualizaba que "la Asignación Universal por Hijo es el programa que más beneficiarios posee". De esta manera nos enteramos, gracias a la creativa pluma del periodista Ismael Bermúdez -hermano del líder del Partido Obrero, Jorge Altamira- que la AUH es un plan social.

También se incluían rubros como programas de empleo, cooperativas de trabajo o pensiones no contributivas, que pueden ir desde aquellas que se cobran por invalidez o discapacidad hasta ganadores de Premios Olímpicos o Paraolímpicos y familiares de desaparecidos, así como también las Pensiones Honoríficas que cobran los ex combatientes de Malvinas.

Sin embargo, el 18 de abril el cruzado antipapal del diario La Nación, Mariano Obarrio, hizo una pausa en su guerra santa contra Jorge Bergoglio para dejar como un principiante a Bermúdez y llevar la cantidad de planes nada menos que a 18,2 millones. Para alcanzar esta cifra aun más disparatada que la de su colega, Obarrio se basó en un estudio de la Fundación Libertad y Progreso. 

Esta fundación es un autodenominado "centro de investigación de políticas públicas" integrado paradójicamente por talibanes de lo privado, entre los cuales se puede mencionar a Manuel Solanet (aquel que manejó las donaciones para los soldados de Malvinas que jamás aparecieron), Alberto Benegas Lynch, Marcos Aguinis, Roberto Cachanosky, el inefable Ricardo López Murphy, el ministro de Economía de dos dictaduras José María Dagnino Pastore y muchos otros de similares antecedentes, intereses e ideología.

La nota de La Nación también se enriquece, por así decirlo, con testimonios de personajes como la funcionaria del PRO Carolina Stanley o el ex viceministro kirchnerista despechado Daniel Arroyo.

El razonamiento que intentan inducir estas peculiares estadísticas es el siguiente:

1. Los planes sociales nacieron en la década del 90 como un recurso para paliar la crisis, el desempleo, el hambre y la miseria.

2. En la actualidad hay más planes sociales que nunca.

3. Entonces estamos peor que en los 90: si hay más planes que en aquella época es porque también hay más crisis, más desempleo, más hambre y más miseria.

Párrafo aparte merece la hipótesis que se busca instalar acerca de la AUH, pretendiendo que se trata de un plan social y no la asignación familiar a la cual tienen derecho todos los menores de 18 años. Ese postulado no es otra cosa que el primer paso hacia el objetivo final: eliminarla.

Volviendo a la cantidad de presuntos "planes sociales", cabe la posibilidad de que a Clarín, La Nación y sus repetidoras no les alcancen estas imaginativas estadísticas para convencer a la población. Por lo tanto, les sugiero acá otros beneficiarios de "planes sociales" más o menos igual de descabellados que los de ellos:

- Los trabajadores registrados que cobran la asignación familiar pagada por la ANSES, al igual que la AUH.

- Los que utilizan el transporte, parte de cuyo valor, como todos sabemos, está subsidiado.

- Los favorecidos por los subsidios a las facturas de luz, gas y agua.

- Los trabajadores que deducen del Impuesto a las Ganancias las cargas de familia.

- Los jubilados, ¡que ya no trabajan más y siguen cobrando!

- Los empresarios beneficiados por la reducción de aportes patronales.

- Los empresarios exentos de diversos impuestos por múltiples normas.

- Los productores agropecuarios que reciben subsidios.

- Los jueces y empleados judiciales que no pagan Impuesto a las Ganancias.

- Los fiscales que se van de vacaciones en primera clase con presupuesto público.

- Sus acompañantes.

La lista termina donde cada uno quiera. O no termina nunca. Por lo tanto, aplicando este método podrán llegar a los 40 millones de planes sociales. Es decir, 40 millones de indigentes que los necesitan. O incluso más, porque muchas personas estarían recibiendo más de un plan social. Si con esto los argentinos continúan sin convencerse que están hundidos en el más profundo de los abismos, atravesando claramente el peor momento de su accidentada historia, es porque se merecen este gobierno deplorable que padecen.